Balzac y la joven costurera china es un alegato a favor de la literatura como instrumento para cambiar la vida. En este delicioso libro con aroma de fábula la creación literaria ayuda a sobrevivir en un mundo de privaciones, se convierte en una ventana abierta al exterior que permite descubrir los entresijos del amor y la naturaleza femenina, es capaz de infundir el valor necesario al individuo para enfrentarse a una ideología opresiva y, en última instancia, transforma a la persona haciéndola más segura de sí misma y de sus capacidades. Dai Sijie relata la historia de dos jóvenes de ciudad, uno de ellos claro trasunto del autor, sometidos a proceso de reeducación rural en la China de la revolución cultural de finales de los años sesenta. Sin embargo, la prodigiosa aparición de una maleta llena de libros desencadenará otra reeducación, la balzaquiana, que influirá decisivamente en su forma de entender la existencia. La novela refleja el enfrentamiento entre el primitivismo y la civilización, la lucha entre la tolerancia y el prohibicionismo, el miedo al pensamiento libre por parte de los poderosos encarnado en los libros, considerados peligrosos vehículos de propagación de ideas disolventes, sabedores los dictadores de que se puede asesinar a un hombre pero es más difícil matar una idea. El relato se desliza suavemente, caminando en ocasiones entre lo onírico y lo poético, pero sin rehuir la descarnada descripción de las duras condiciones de vida de los protagonistas. Al final, observamos como el ejercicio de Pigmalion tiene sus peligros, cuando enseñas a alguien a volar, no puedes obligarle a que vuelva al nido.
Iniciamos el blog de los Clubs de Lectura de la Biblioteca Pública de Córdoba con el ánimo encendido por las hojas leídas y esperadas en las tardes de los miércoles, cortas para lo mucho que nos evocan los libros comentados y para conocer más de los autores, de otros libros, de otras opiniones. Las páginas vacías de este espacio virtual esperan llenarse de vuestras impresiones, recomendaciones o sugerencias.
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Balzac y la joven costurera china es un alegato a favor de la literatura como instrumento para cambiar la vida.
En este delicioso libro con aroma de fábula la creación literaria ayuda a sobrevivir en un mundo de privaciones, se convierte en una ventana abierta al exterior que permite descubrir los entresijos del amor y la naturaleza femenina, es capaz de infundir el valor necesario al individuo para enfrentarse a una ideología opresiva y, en última instancia, transforma a la persona haciéndola más segura de sí misma y de sus capacidades.
Dai Sijie relata la historia de dos jóvenes de ciudad, uno de ellos claro trasunto del autor, sometidos a proceso de reeducación rural en la China de la revolución cultural de finales de los años sesenta. Sin embargo, la prodigiosa aparición de una maleta llena de libros desencadenará otra reeducación, la balzaquiana, que influirá decisivamente en su forma de entender la existencia.
La novela refleja el enfrentamiento entre el primitivismo y la civilización, la lucha entre la tolerancia y el prohibicionismo, el miedo al pensamiento libre por parte de los poderosos encarnado en los libros, considerados peligrosos vehículos de propagación de ideas disolventes, sabedores los dictadores de que se puede asesinar a un hombre pero es más difícil matar una idea.
El relato se desliza suavemente, caminando en ocasiones entre lo onírico y lo poético, pero sin rehuir la descarnada descripción de las duras condiciones de vida de los protagonistas.
Al final, observamos como el ejercicio de Pigmalion tiene sus peligros, cuando enseñas a alguien a volar, no puedes obligarle a que vuelva al nido.
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